viernes, 27 de octubre de 2017

Artista María Esther Palant inaugura la muestra “Paisajes, sueños y devociones”



Infinitas lecturas en las obras que la pintora -discípula de Teodoro Núñez Ureta, Cristina Gálvez, Margarita Checa y Leslie Lee-, nos comparte en esta nueva muestra individual.


En las envolventes imágenes de “Paisajes, sueños y devociones” existen elementos comunes que nos revelan el intenso paisaje interior de la artista. La presencia del tiempo es una constante y sobre todo la noción de infinito, lo vemos en “El camino y el misterio”, “Tu tiempo y mi tiempo”, o “Las zapatillas rojas”; sin embargo, la autora parece decirnos: ‘esto puede ser un sueño, pero igual el reloj sigue girando´, lo cual nos revela su fuerte conexión con la realidad; incluso la caracola como forma de tiempo circular en “Mensaje sin tiempo”, o la caída del agua en “Las gotas de rocío”, funcionan como meticuloso mecanismo para contar el discurrir de las horas.

A esto se suma el permanente anhelo de diálogo, a través de cartas, palomas mensajeras o mensajes en botellas, como en “Mensaje sin tiempo” o “La carta a mi madre”, que indudablemente esperan una anhelada correspondencia. Otro detalle interesante es la continuidad con las llaves, “La llave del misterio” y “Mujer sabia”, lo que nos lleva a sospechar sobre las búsquedas de la artista; y, ante la ausencia de puertas o cerraduras, podría arriesgarme a afirmar que ella sigue auscultando más respuestas como en “Ellas, mañana”. En “Las gotas de rocío”, el bombillo rebasando el vaso de vidrio parece suplir el vacío de una luz que brinde certezas; la misma luz reveladora que sí encontraremos en “El portal”.


La memoria es la materia del espíritu, afirmó el escritor Yukio Mishima, y María Esther lo sabe, por eso los paisajes que la acompañaron durante su vida están en “Una tarde en Toledo, España” y “Niña con aro”; en “Raíces del infinito” plasmó las cometas, los libros y los astros de su infancia; en “Presagio” reúne las raíces del árbol, la pieza prehispánica peruana de su elegida patria y las presencias felinas que se amalgaman en su memoria; finalmente, en “Mi padre pintando”, la pintora sueña que pinta a su padre que a su vez está pintando, en un perfecto relato sobre el aprendizaje que nunca termina.

Existen infinitas lecturas para las obras que María Esther Palant -discípula de eminentes artistas como Teodoro Núñez Ureta, Cristina Gálvez, Margarita Checa y Leslie Lee-, nos comparte en esta maravillosa oportunidad. Dejemos que las imágenes y los colores de sus cuadros les narren, tal como hizo conmigo, los paisajes de su memoria como un fascinante e inolvidable relato de su vida, dice la escritora Doris Moromisato Miasato en el texto de presentación de la exhibición.

Sobre la muestra la artista comenta


En el lenguaje de los sueños se refleja lo que experimentamos diariamente, tanto temores, angustias del pasado como del presente, y también nuestros proyectos y esperanzas.  Al trasladar en imágenes lo que recuerdo de mis sueños nocturnos, intento que queden fijos en la memoria, compartiéndolos para tratar de comprender el anhelo de misterio que nos inspiran.

La serie abarca quince cuadros pintados, la mayoría en óleo sobre tela y tres en acrílico sobre tela. Uno está pintado con óleo sobre madera.  He repetido ciertas imágenes como símbolos.  Por ejemplo, los relojes, interpretándolo como el tiempo inexorable y las llaves que abrirán el misterio.  Las tres mujeres, imagen basada en un antiguo mito griego que antiguamente simbolizaba el proceso imparable del nacimiento, la vida y la muerte. O la interpretación que la mujer, envuelta en la oscuridad de los prejuicios y los miedos, se transforma para dar nacimiento a la mujer sabia.  El rompecabezas que perteneció a mi hermano. La presencia de mi madre en un pequeño reloj y en el cuadro con sus hermanas.

Sobre la artista

Nací en Buenos Aires, Argentina en 1932. Resido en el Perú desde 1964. En 1973 adopté la nacionalidad peruana. Desde mi adolescencia me dediqué a trabajar en pintura. En 1960 comencé a filmar cortometrajes, alternando mi trabajo con la pintura. Viviendo en Lima, completé mi formación en acuarela con Teodoro Núñez Ureta. Posteriormente, en dibujo con Cristina Gálvez, luego con Margarita Checa y pintura con Leslie Lee. He participado en diversas exposiciones colectivas en el país y en el extranjero. Y desde 1965 trabajé en cine en Perú.  

Desde 1972, al amparo de la Ley de Cine de obligatoriedad de exhibición, he realizado veintidós cortometrajes sobre la vida y obra de destacados artistas peruanos.  Durante dos décadas se exhibieron en todas las salas de cine del país. En 1986 realicé dos exposiciones individuales de la serie “El pueblo de la larga espera” en el Centro Cultural del Teatro San Martín de Buenos Aires y en el Centro Cultural de la Municipalidad de Lince en Lima.


Muestra: “Paisajes, sueños y devociones”
Inauguración: jueves, 26 de octubre a las 7:30 pm. 
Galería: José Antonio Galería
Jr. Batalla de Junín 114, Barranco
Temporada: del 26 de octubre al 14 de noviembre
Visitas: de martes a sábado de 3:30 a 8 p.m.